NO SE LEE Y NO SE VENDEN LIBROS EN ESPAÑA. SEGUNDA PARTE



NO SE LEE Y NO SE VENDEN LIBROS EN ESPAÑA.SEGUNDA PARTE
            Tal y como se ha visto en la primera parte de este artículo, los diferentes estudios y estadísticas realizados a lo largo de varios años nos demuestran claramente que la venta de libros ha bajado, que cierran más editoriales y librerías que las que abren y que el sector del libro atraviesa una crisis importante. Frente a esto, nos encontramos con que supuestamente en España aumenta el número de lectores. No obstante, hay que saber diferenciar ciertas cosas y tener muy claras otras. Vayamos a ello.
España sigue a la cola en Europa
            A pesar que las encuestas dicen que los lectores españoles van en aumento, lo cierto es que seguimos a la cola en Europa en cuanto a leer, sólo por detrás nuestra países como Portugal o Grecia, aunque otros, como Inglaterra, comienzan a ver decrecer el número de lectores. Y no sólo esto, sino que además la diferencia entre España y los países punteros es bastante impresionante. Si en 2011 el porcentaje de españoles que leen a diario o una vez a la semana es del 45% (es decir, más de la mitad de los españoles no leen ni tan siquiera una vez por semana), en Francia nos encontramos con ese porcentaje disparado al 70%, en Alemania al 72%, en Suecia al 87%… Visto así, lo que parecía positivo se ve que no lo es tanto.            Por otro lado, hay que tener muy en cuenta que una cosa son las encuestas, para nada fiables, y otra muy diferente los datos obtenidos de forma precisa y matemática. El Barómetro de Hábitos de Lectura realizado por la FGEE y el Ministerio de Cultura se basa en un estudio realizado a 2.600 personas de diferentes edades, sexo, situación civil y residencia. Se apuntan las respuestas y según esto se llega a una media que se tiene que dar por válida. Si en España hay aproximadamente un poco más de 46 millones de personas, me temo que encuestas como estas tienen muy poca validez. Otra cosa muy diferente es saber cuántos libros se venden en España, pues, por ejemplo, las grandes superficies y prácticamente casi todas las librerías cuentan con sistemas informatizados que les indican la cantidad de libros que entran en sus negocios, que autores, los títulos, cuales son las ventas reales, las devoluciones, el precio a que se vende y que títulos y autores venden más.            Asimismo, en España, entre otros muchos, existen dos perniciosos defectos que llevan siglos azotando la piel de toro. Estos defectos se llaman “aparentar” y “el qué dirán”. Estos defectos llevan a incurrir en engaño cuando nos encontramos en situaciones de tener que responder a preguntas relacionadas con nuestra vida privada, aunque sea de forma totalmente reservada. Es como esas encuestas donde se trata de averiguar la vida sexual de las personas. Son muy pocos los que responden con sinceridad y es muy fácil ir a la exageración o la interpretación de un hecho que cada cual quiera dar pero siempre intentando quedar bien. Las encuestas son muy objetivas y se les puede dar la interpretación que se desee y el sentido que se esté buscando en ese momento. Lo cierto es que los datos matemáticos, los estudios antropológicos, sociales y los estudios de mercado indican claramente que en España se vende menos porque la gente no compra libros. ¿Qué se lee entonces?            La irrupción de Internet, las redes sociales y el mundo digital han cambiado los hábitos de lectura de los españoles. En el año 2010 un estudio realizado por varias grandes superficies y librerías dio un resultado demoledor y que habla mucho de la utilización de los libros: de cada 10 libros vendidos, 7 eran para regalar. El libro siempre ha sido un regalo socorrido, aunque la persona que lo reciba no sea lectora. En 2011 ese porcentaje ya ha bajado, mientras ha subido el de los e-books y las tablets; sin embargo, como hemos visto, no ha habido un aumento significativo de las descargas de libros electrónicos, todo lo contrario, han bajado (aunque sí han subido las descargas gratis, pero esto es normal). En España se regalan libros, pero no se leen. Pero no es un problema de ahora, sino que es un mal endémico que viene de muchas generaciones atrás.            De igual modo, el número de cómics vendidos también ha bajado de forma significativa, a la vez que ha aumentado el número, de forma espectacular, de las ventas de video juegos y consolas. Y ahí es donde podemos encontrar una pista de hacia dónde han variado los hábitos de lectura de los españoles. Por supuesto, y a partir de aquí, es pura especulación nacida de mi experiencia y convivencia con profesionales del sector del libro y con lo que veo y siento en la calle.
Los tiempos van cambiando
            Internet lo ha cambiado todo, a niveles insospechados hace tan solo quince años. Las redes sociales han irrumpido con fuerza cambiando el concepto de hábito de lectura, un concepto nuevo que no recoge (o no quiere hacerlo) las encuestas y estudios oficiales al respecto. Muchos españoles consideran “leer” estar a diario mirando el Facebook, el Twitter o Twenty o cualquier otra página social. De la misma forma, se considera “leer” jugar a un video juego que contenga información en forma de letra escrita; por ejemplo, un mensaje de un mago a un guerrero cuando le entrega una pócima. Técnicamente es cierto que se está leyendo, aunque de ninguna manera se puede aplicar a un estudio para tratar de averiguar si el español medio lee en verdad.            De la misma forma, es cierto que los jóvenes entre 12 y 18 años leen más que los mayores de 45, pero aquí también hay cierta “trampa” que no recogen las encuestas. Los jóvenes, en el periodo de la escuela y hasta que salen de la universidad, se ven obligados a estudiar y por tanto a leer libros de textos, y aunque es cierto que las encuestas recogen este hecho, no lo es tanto que no indican que de cada 10 libros que un joven lee, al menos 6 son de lectura obligada por parte de sus profesores como forma de realizar una tarea educativa. Esto quizás pueda explicar porque en el momento en que los jóvenes terminan sus estudios y se incorporan al mundo laboral, vayan perdiendo poco a poco el hábito de la lectura. No sólo es que no tengan tiempo para leer, es que antes les obligaban y eso termina por hacerles abandonar el hábito de la lectura por haberlo tomado manía (en otro artículo hablaré de este error por parte del sistema educativo y del lucrativo negocio que llevan a cabo con ciertas editoriales).             Por leer, podemos leer todas las personas a diario varias veces: una receta médica, una noticia en el teletexto, una página Web, un correo electrónico, una placa con el nombre de una calle…, pero nada de esto significa que tengas un hábito de lectura tal y como entendemos que significa leer libros, que es de lo que se trata.
No se lee en España
            Mi conclusión es que en España se lee muy poco, que es cierto que hemos mejorado respecto a otros años, pero nos tendríamos que remontar muy atrás para entender ciertamente tal mejoría. ¿Se lee ahora más que en los años sesenta del siglo XX? Indudablemente, pero también es cierto que ahora hay muchas más bibliotecas, que la alfabetización alcanza a casi todos los españoles y que el acceso a la Cultura es mucho más fácil, a la vez que se tiene a mano una cantidad importante de libros de todo tipo. Pero mientras que ahora tenemos mejor acceso a los libros, también no es menos cierto que los hábitos de lectura no terminan de calar entre los españoles a niveles que se puedan considerar aceptables para Europa. Junto con la absoluta certeza de que en España no se lee lo suficiente, hay otra innegable que es que cada año aumenta el fracaso escolar, que en 2010 un informe del Ministerio de Cultura y Educación junto con otras entidades y asociaciones de padres, profesores y estudios europeos, dejó en evidencia la educación en España al constatar que el 75% de los alumnos de primaria no entendían lo que leían (a pesar que supieran leer) y que el 65% de estudiantes entre 12 y 18 padecían del mismo defecto. Es más, un informe de 2011 realizado por PISA alertó que los españoles nos encontramos por debajo de la media de la OCDE en cuanto a capacidad lectora en Internet y en capacidad mediocre en cuanto a la habilidad de comprender textos impresos. Estos niveles pobres de lectura junto con el fracaso escolar (sembrar rocas en un campo de patatas en el futuro trae más hambre) nos sitúan junto a países como Colombia, Argentina o Venezuela, países mucho más atrasados que España en prácticamente todos los aspectos, pero que al menos tienen la excusa que nunca estuvieron mejor que ahora. Nosotros no podemos decir eso.
La sempiterna crisis
            En estos tiempos tan tumultuosos y difíciles, con una crisis económica que paraliza prácticamente todo, es muy tentador y fácil achacarle todos los males, pero la realidad dista mucho de ser así. No es comprensible que en más de treinta años de democracia, con un sistema educativo que es el que más ingresos recibe en la Unión Europea, con un país que en su momento estuvo entre los diez más ricos del mundo, con un sistema educativo que hace muchos años se consideraba modélico, con una sociedad que tiene a su alcance la Cultura y que tanto invierte en ella, se encuentre con unos niveles tan bajos en cuanto a ventas de libros y, lo peor, en número de lectores. Lo más positivo de todos estos estudios, que ya conocíamos muchos, es que si bien el número de lectores aumenta un poco (muy discutible), lo cierto es que aun habiendo pocos, los lectores españoles son de gran calidad. La crisis es la excusa para evadir responsabilidades y no encarar la verdad con valor. Y la verdad es que España ha fracasado en su intento de crear una sociedad culta y educada, valores que convierten a los ciudadanos en personas útiles, valiosas, con capacidad de raciocinio, dueños de libertad y de pensamiento positivo y constructivo. Se ha fracasado en el intento de que la Educación debe ser igual y gratuita para todos, y que cada cual llegue hasta donde pueda gracias a su esfuerzo y responsabilidad; y la Cultura un bien a proteger, protegiendo a su vez a quienes crean Cultura, y que esta llegue a todos los ciudadanos con la mayor accesibilidad posible. Como digo, se ha fracasado en estos dos proyectos tan esenciales para el bienestar de una nación.
No se lee lo suficiente en España
            Los principales motivos de que se siga sin llegar a niveles aceptables de lectores en España son:-La politización del Sistema Educativo Español. En la etapa democrática española se ha cambiado más de siete veces las leyes para el sistema educativo, creando y regulando constantemente leyes pensadas no para educar, sino para sectarizar a los jóvenes. En zonas de España como País Vasco o Cataluña se llega al extremo de hasta cambiar la Historia o pasar directamente al lavado de cerebro de las nuevas generaciones al más puro estilo de la Alemania Nazi. Es por esto que no se busca fomentar la lectura, sino que se impone la letanía de dogmas políticos encauzados a crear futuros votantes. Como ejemplo, podemos recurrir al dato ya reseñado en la primera parte de este artículo: un 11% de los libros impresos en España se hace en catalán, pero Cataluña no se encuentra en la cabeza de las comunidades más lectoras, sino lo contrario. Es decir, se utilizan enormes gastos y recursos para sacar muchos títulos al catalán pero luego no se propaga la lectura entre los catalanes porque lo que se busca no es educar, sino politizar y hacer política con el idioma. Ergo: sembrar rocas en el campo de patatas.-Decadencia de los que componen el Sistema Educativo. Padres, maestros y políticos han fracasado brutalmente. Los primeros no educando a sus hijos y cediendo responsabilidades a terceros, responsabilidades que luego una vez cedidas, para mayor incomprensión, no aceptan. Los segundos por pensar más en su futuro que en el de los estudiantes, careciendo de motivación y autoridad eliminada por esos mismos padres que exigen que se eduquen a sus hijos pero sin disciplina, sacrificio ni trabajo. Y los terceros por utilizar la educación para fabricar vasallos, no ciudadanos. No se fomenta la lectura en los colegios.-Modelos y valores a seguir. Si antes una figura literaria era un modelo a seguir por el resto de la sociedad, ahora lo es un famoso que sale en un programa de televisión de la considerada “prensa rosa” y que enarbola como si fuera un triunfo el no haber leído nunca un libro. No se inculcan hábitos de lectura entre los niños y los jóvenes, sino valores basados en el consumismo, el escapismo y el fomentar que se es mejor simplemente por decirlo y sin poseer absolutamente ninguna capacidad que te destaque de los demás. Los valores a seguir son personas banales, completamente superficiales que en la inmensa mayoría de las ocasiones son auténticos analfabetos aunque sepan leer y escribir. Aparte, los niños, desde muy pequeños, son atacados ferozmente por las grandes empresas en un intento de inculcarles ciertas “verdades” basadas en el consumismo desenfrenado y seguir unos modelos de comportamiento que siempre terminan en la compra deseada, compra que casi siempre no está relacionada con la lectura. En estas condiciones, los hábitos de lectura son las primeras víctimas.-Cambian los gustos. Antes se regalaban libros, los abuelos leían cuentos a sus nietos y los padres intentaban que sus hijos fueran a las bibliotecas. Hoy en día quien educa al chaval es la televisión, las videoconsolas y las páginas Web. A los abuelos no se les hace caso, los padres viven sus “agotadoras” vidas y no atienden a sus hijos y estos no entienden ni aceptan tener que encargarse de nada, denegando responsabilidades y exigiendo privilegios como si fueran derechos.-El acceso a la Cultura no es tan fácil como parece. Sí, pues la Cultura cada vez está en manos de quienes sólo ven un negocio, no la manera de hacer más grande a la sociedad. Si bien como autor defiendo que la Cultura es un negocio, por lo mismo digo que debe ser un negocio que debe generar dinero para pagar a autores y a quienes distribuyen la Cultura para que esta pueda seguir adelante y llegar a todos. Pero cuando se elimina de la ecuación lo de “la Cultura para todos con facilidad”, entonces nos encontramos con el puro y duro negocio especulador sin escrúpulos algunos. En España todavía hay muchas zonas desiertas donde Internet o una simple biblioteca no existen, donde los índices de lectura y ventas de libros se desploman a niveles desoladores. Y en las grandes urbes esto poco a poco va pasando igual, y es por las tarifas abusivas de Internet, por los precios desmesurados de los libros y de todo aquello que forma parte de la Cultura, ahuyentando de esta forma los hábitos saludables y las compras por parte de clientes ya agobiados por la cruda realidad.-Pérdida de valores. La crisis no sólo es económica, es social, mental y espiritual. Una sociedad que no cree en el trabajo, el esfuerzo, la responsabilidad y la solidaridad, es muy difícil que crea también en algo llamado educar la inteligencia. Siendo así, la lectura es imposible que cale en una sociedad carente de los valores más básicos.
No se venden libros en España
            Si no se lee lo suficiente y no hay un número aceptable de lectores, entonces es muy difícil que el sector del libro pueda cerrar cada año con beneficios y ventas que permitan afrontar el futuro con optimismo. Los principales factores que contribuyen al desplome del sector del libro y por tanto de librerías y editoriales, junto con los ya mencionados, son los siguientes:-El acoso a las PYMES. Desde 1978 hasta ahora, el acoso a las pequeñas y medianas empresas por parte de los diferentes gobiernos de Estado y de las respectivas Comunidades Autónomas ha sido constante y despiadado, en forma de abusivos impuestos, absurdas leyes que entorpecen el libre comercio y el intento por parte de los partidos políticos de controlar lo máximo posible al emprendedor en su afán de recaudar dinero. Las librerías y editoriales ven así imposible poder competir con otras empresas europeas en igualdad de condiciones, con lo que sacar nuevos títulos y que estos se vendan es muy complicado y difícil. Por tanto, se reducen los lanzamientos de libros y los lectores tienen menos donde elegir.-Los libros son muy caros.Consecuencia inmediata de lo anteriormente dicho son las subidas de precios. Debido a los innumerables impuestos que un Estado abusivo y recaudador impone, los gastos para publicar un libro se disparan y para cuando llegan a los lectores lo hacen con precios abusivos. Para poner un ejemplo, la media de una novela de edición de bolsillo es de 2 dólares en Estados Unidos y una libra y media en Inglaterra. En España es de 9 euros.-Políticas erradas de las editoriales. Se están imponiendo unas políticas erradas por parte sobre todo de las grandes editoriales, que se empeñan en creer que lo único bueno es publicar best-seller que dejen de inmediato grandes beneficios, lo que a medio plazo es catastrófico pues como se ha visto incluso los súper ventas cada vez venden menos. Para colmo, otra política errada es la de aumentar los precios en un intento de compensar la falta de ventas. El pensamiento es: “ya que se vende menos, al aumentar el precio del libro, cada venta nos ayuda a recuperar lo no vendido”. Por supuesto, a medida que se van subiendo los precios, se van ahuyentando a los lectores. Otras políticas erradas son no dar oportunidades a nuevos autores o noveles, seguir emperrados en publicar títulos de autores que aunque sean muy famosos, ya están agotados o seguir creyendo que en España determinados géneros literarios no pueden vender.-Éxodo de novelas y autores a otros países. Enlazando con lo anterior, visto que el Estado no protege al autor y que las editoriales solamente saben poner trabas, los autores se ven obligados a publicar fuera de España e incluso a irse a trabajar a otros lares. Esto se traduce en menos variedad en títulos de autores patrios y a tener que depender para la novedad en autores extranjeros, muchos de ellos totalmente desconocidos para los lectores (por tanto no compran) o con una calidad como escritor muy por debajo de la media normal (por tanto los lectores, que exigen calidad, no compran).-Monopolio de editoriales. Desde hace años, por diferentes motivos, siendo los principales la crisis y lo poco que se lee, muchas pequeñas y medianas editoriales se han visto obligadas a cerrar. De esta forman van quedando únicamente grandes editoriales que luchan por intentar obtener el monopolio de ser las únicas en publicar grandes títulos de grandes autores. Para ello no dudan en gastar enormes cantidades de dinero en pagar a autores consagrados para que trabajen exclusivamente para ellos y en realizar enormes tiradas de los títulos a publicar. Este gasto luego repercute en el precio final del libro, por lo que los lectores buscan alternativas más baratas y no compran.-La llegada de Internet y el libro electrónico. Aún siendo una alternativa, lo cierto es que Internet ha contribuido mucho al descenso de las ventas de libros. No sólo porque haya arrebatado lectores que dedican más tiempo a navegar por la Red que a leer, sino porque Internet ofrece la posibilidad de poder leer o acceder gratis o mucho más barato al libro que se desea. Aquí interviene el libro electrónico, más barato que el de papel y que también ofrece la posibilidad de descargar gratuitamente cientos de obras, sobre todo las clásicas. No obstante, a pesar que a corto plazo esto es negativo para el sector del libro en papel, a largo plazo será beneficioso, pues es el futuro y una opción que las editoriales ya van asimilando, puesto que hay que entender que el libro electrónico es una opción más, no el enemigo a batir.-El concepto erróneo que tiene el español de que no se debe pagar por la Cultura; la piratería. Este es, quizás, el mayor peligro al que se enfrenta tanto la Cultura, como los autores y el sector del libro. Debido a ese erróneo pensamiento de que no se debe pagar por un trabajo que muchos ni siquiera lo consideran como tal, en España profesiones relacionadas con el mundo de la Cultura (cantantes, poetas, escultores, escritores, traductores, pintores…) tienden a no poder vivir de su esfuerzo y a tener que dejar de lado su profesión para dedicarse a otra socialmente más “aceptable”. Además, esta idea falsa de no pagar por un servicio que se ofrece (pues es lo que es, como se paga por comprar pan y leche aunque sean productos esenciales) lleva a la aceptación de muchos españoles de no pagar por algo que ellos consideran debería ser gratuito, con lo que ya tienen la excusa moral que necesitaban para robar, plagiar, copiar o piratear un producto que no es suyo y por el que no han pagado nada. Aunque no tanto en el sector del libro, siendo un problema evidente y grave, otros sectores están siendo arrasados por este asunto, tales como el de la música, el cine, etc. Y el problema se agrava más ante la ineficacia por parte del Estado o las Comunidades de educar a los ciudadanos en el sentido de que detrás del placer de disfrutar de la Cultura existen autores y artistas, trabajadores y emprendedores que deben comprar ese pan y esa leche que también para ellos son esenciales.
Reflexiones finales
            Todos estos factores ya descritos se suman a los anteriores de porque no se lee en España, unidos a otros factores políticos y sociales ya más complejos y que no es el lugar para tratar, nos dan una idea aproximada del problema al que se enfrentan libreros, editoriales y autores. Con todo, existe cierta esperanza en que tal vez los responsables sepan darse cuenta de sus errores y enmienden sus políticas inútiles y estériles y sepan tratar a la Cultura como es, no como una vaca a la que ordeñar hasta matarla. Si no se soluciona de inmediato, si no se educan a las nuevas generaciones en valores básicos, si no se deja de politizar o monopolizar la Cultura, si no se abandonan las ideas de que todo vale para lucrarse y que hay que esquilmar a los pocos lectores que existen, si no se protege a los autores con leyes sensatas y equilibradas, si no se deja de presionar a las editoriales, llegará el día en que España será un paramo seco y estéril donde la Cultura simplemente no existirá. Ese día verá entonces como el fanatismo, la incultura, el sectarismo, el odio y la intolerancia se alzarán supremas, pues la Cultura y el fácil acceso a ella nos convierten en ciudadanos libres de libre pensamiento y dueños de supremos valores.

Juan Carlos.



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